Septiembre. Acaba de comenzar el curso escolar, y los padres no pueden evitar fotografiar a los pequeños a la llegada al colegio, con la nueva mochila, el nuevo uniforme, la «carita» de sueño del primer madrugón… Para luego publicarlo todo en redes sociales.

¿Conocemos realmente los riesgos? ¿Podemos hacerlo?

Con respecto a los riesgos, mencionaré lo que se publicó en la página de Facebook de la unidad de investigación del cuerpo nacional de policia:«¿Hemos pensado en el mañana? ¿Sabéis que estáis dando mucho material a los matoncillos para convertir a vuestro vástago en una víctima de acoso escolar? Peor aún, los pedófilos pueden robar la foto y utilizarla para sus abyectos deseos o para hacerse pasar por ellos y engañar así a más niños.» 

Según el ultimo estudio de ciber seguridad de McAfiee el 30% de los padres publica fotos  o vídeos de sus hijos menores una vez al día en las redes sociales, y un 12% lo hace hasta cuatro o más veces.Y, aunque la mayoría de los padres conocen las graves consecuencias que puede implicar compartir estas imágenes en la red -como pueden ser la pedofilia (49%), acoso (48%), secuestro (45%) y el cyberbullying (31%)-, muchos de ellos (58%) ni siquiera consideran si su hijo consentiría que su imagen se publicara en la red.

La encuesta revela que los padres no son conscientes de lo que publican y de cómo esto puede perjudicar a sus hijos. Si las imágenes compartidas caen en manos equivocadas, se puede llegar a sustraer información sensible como la fecha de nacimiento, domicilio, colegio o incluso el nombre completo del niño, lo que podría llevar al cyberbullying o al robo de identidad».

Con respecto al derecho a la propia imagen de los menores el tribunal supremo dice al respecto:«siempre que no medie el consentimiento de los padres o representantes legales de los menores con la ausencia del Ministerio Fiscal, la difusión de cualquier imagen de éstos ha de ser reputada contraria al ordenamiento jurídico.» En base a esto podemos decir que cuando ambos progenitores están de acuerdo y dan su consentimiento, la cuestión de publicar fotos de los hijos en las redes sociales no plantea problemas.

Pero…¿Qué sucede cuando los padres no se ponen de acuerdo?

Si un padre/madre tiene interés en publicar fotos de un hijo en las redes sociales y el otro progenitor se opone, deberá solicitar autorización judicial, lo que se hace instando –iniciando– un procedimiento de jurisdicción voluntaria al amparo, en este caso, del artículo 156 del Código Civil.

Y al revés, si un progenitor publica fotos de un hijo en las redes sociales sin el consentimiento del otro, el progenitor que no haya dado su consentimiento podrá solicitar al juzgado que se acuerde la retiradas de esas fotos, lo que también se puede hacer instando –iniciando– un procedimiento de jurisdicción voluntaria al amparo del artículo 156 del Código Civil.

En ambos casos, lo que se tiene en cuenta es el interés y alcance de la publicación (ej.: si una persona quiere publicar fotos de la primera comunión de su hijo en su perfil de Facebook al que solo tienen acceso sus familiares y amigos, es muy probable que se le conceda el permiso. Si esa misma publicación se hace «en abierto» de forma que puede acceder todo el mundo es probable que no se conceda el permiso) y, sobre todo, si con esa publicación se está perjudicando el interés superior del menor o se le está sometiendo a una sobreexposición.

Una vez que el menor cumple los 14 años, es este y no sus padres el que debe dar su consentimiento a la hora de publicar fotos de él en las redes sociales salvo en aquellos casos en los que la ley exija para su prestación la asistencia de los titulares de la patria potestad o tutela.

¿Es  posible que el futuro veamos a los hijos demandado a sus padres por las fotos y comentarios que han publicado sobre ellos en redes sociales?

Ya hay un precedente en Austria, una chica al cumplir 14 años descubrió que sus padres habían estado documentando en la red social cada paso que había dado en su infancia sin pudor ni límites. Algunas de las imágenes la mostraban desnuda en la cama de bebé, gateando por la alfombra o sentada en el orinal, lo que despertó en ella temores que de que puedan caer en malas manos.  Ante la negativa de sus progenitores a retirar las fotos la chica se vio obligada a demandarlos.

La ley de protección de datos en España establece que el derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen es irrenunciable y no prescribe y, en el caso de los menores, corresponde a los padres velar por él. Pero cuando un usuario se registra en Facebook acepta sus normas, que señalan que se otorga a la red social el derecho a utilizarlas mientras no sean eliminadas. No obstante, si, en el momento de eliminarlas, estas imágenes ya han sido utilizadas por terceros podrán seguir compartiéndose de forma indefinida.

Es muy importante limitar la difusión de imágenes de menores en Internet, respetar la intimidad, no publicar fotos sin ropa en ningún contexto.

Tal y como dice la Psicóloga infantil Silvia Alava, «La vida privada es del niño, no de sus padres»

Es obligación de los adultos tener en cuenta todas estas apreciaciones antes de publicar tan alegremente las fotos de los menores en la red y ser conscientes de las consecuencias que ello puede tener.