La carta de a los reyes magos de nuestros pequeños ha cambiado mucho en los últimos años y la tecnología está cada vez más presente en las listas de regalos.

Hay una estrecha relación entre el juego y la tecnología y el término “Internet de los juguetes” se hace cada vez más frecuente.

¿Qué son los juguetes conectados?

Son aquellos que incorporan funciones relacionadas con Internet o que permiten la interacción con otros dispositivos como smartphones, tablets, smartwatches… Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) las características de los juguetes conectados son:

  • Se conectan a los smartphones a través de Bluetooth o WIFI.
  • Se pueden controlar mediante la descarga de APPs.
  • Recogen datos para análisis y desarrollo de tecnologías de voz.
  • Usan tecnologías de reconocimiento de voz para conseguir que el juguete “entienda” lo que el niño dice.

Los ejemplos son muchos: muñecas y robots que interactúan más allá de mensajes grabados, juegos de mesa que continúan en el mundo virtual, drones que se manejan desde el móvil al que envían fotos y vídeos, videojuegos, relojes inteligentes para niños y, por supuesto, tabletas y videoconsolas…

Pero… ¿Conoces los riesgos de los juguetes conectados?

La voz de alarma la han dado organizaciones de consumidores en todo el mundo. El pasado año, el Consejo de Consumidores Noruego (Forbrukerradet) señaló a dos juguetes conectados como potencialmente peligrosos para la intimidad de los pequeños: se trata de la muñeca Cayla y del robot i-Que que grababan y reportaban datos sin ningún tipo de control y que además podían ser hackeados.

Los principales peligros son:

  • Riesgos de protección de datos referidos a las medidas de seguridad que se toman para el almacenamiento de los datos de sus usuarios
  • Riesgos para la privacidad del menor dado que muchos de estos juguetes incorporan cámaras que pueden actuar como espías de la actividad y los gustos de los menores.
  • Peligros derivados de la inclusión y aceptación de cláusulas excesivas en la descarga de aplicaciones que van unidas al funcionamiento de los juegos.
  • Riesgos para la privacidad de terceras personas, ya que muchos de estos juguetes permiten grabar conversaciones sin ningún tipo de
  • Peligros derivados de la inclusión de publicidad subliminal o expresa en la interacción y habilidades de los juguetes.

¿Cómo evitar estos riesgos?

    • Vigilancia y supervisión: Es fundamental no solo para los juguetes conectados, sino para el uso de cualquier dispositivo conectado que sea utilizado por menores. Los padres deben conocer el funcionamiento del juego en directo y vigila los posibles riesgos que pueda acarrear su uso.
    • Ojo a los permisos: La mayor parte de los juguetes conectados están vinculados a la descarga de una aplicación o programas que completan sus funciones y opciones. Se debe leer detenidamente las condiciones de estas aplicaciones y comprobar qué permisos se autorizan antes de proceder a su descarga o de utilizarlas en el juguete conectado.
    • Cuidado con los datos personales: Muy relacionado con la anterior y, en el caso de los niños, muy vinculado a su imagen (fotos y grabaciones), así como a los datos personales que son necesarios para su puesta en funcionamiento. Evite riesgos y no facilitar datos reales.
    • ¿Dónde se almacenan los datos y grabaciones? Es un factor muy importante a tener en cuenta Los juguetes conectados permiten almacenar datos e imágenes. Se debe revisar dónde acaban esos archivos y, en caso de que sea en una nube pública, limitar el acceso o directamente no aceptar.
    • Máxima precaución a las contraseñas. Muchos de los juguetes conectados exigen la creación de contraseñas para el acceso a los datos que almacenan o para vincularse a una cuenta de correo. La primera norma básica es que no repetir tus claves de correo o de redes sociales en las aplicaciones vinculadas.
    • No utilizar tu cuenta de correo habitual para vincularla a las opciones o notificaciones de los juguetes conectados. Es mejor crear una nueva en la que almacenar todos los avisos sin poner en riesgo nuestros datos personales en caso de “hackeo”´.
    • Si el juguete tiene cámara de vídeo se debe tapar siempre que no se esté utilizando. De esta manera evitaremos que los ciberdelincuentes puedan acceder a ella cuando no la estemos usando. De la misma manera, conviene apagar el juguete siempre que no se esté utilizando.
    • No conectarse nunca a redes públicas WIFI, ya que podríamos abrir la puerta para el acceso no autorizado a los datos que almacenan los juguetes conectados.
    • Mantener al día las actualizaciones y parches de seguridad para evitar el acceso no autorizado.Los juguetes conectados son dispositivos con conexión a Internet y, por tanto, deben ser actualizados de forma periódica.      

Todas estas recomendaciones se resumen en una: Aplicar el sentido común y tener muy presente la edad del menor que vaya a disfrutar del juguete. Como padres deben saber si su hijo tiene la madurez suficiente.

En aquellos dispositivos que sea posible (ordenadores o tablets para niños) instalar siempre alguna herramienta de control parental que servirá tanto para controlar el tiempo de uso, como para evitar el acceso de tu hijo a contenido inapropiado.