Es habitual que por cada hijo se formen grupos de clase, de extraescolares, cumpleaños, o festivales de fin de curso con el objeto de disponer de un canal de comunicación ágil que ayude a mantenerse informados sobre novedades e imprevistos. El chat sustituye a los corrillos de la puerta del colegio, y puede ser un medio muy eficaz para distribuir información importante en cuestión de segundos.

¿Cual es el problema entonces de estos grupos?

El principal problema es el bombardeo constante de información que saturan a la mayoría de los padres.  Es muy fácil encontrar en el chat 200 mensajes de tipo ¿que le vais a poner para la excursión? ¿alguien ha visto el Baby de mi hijo?¿qué regalamos a la profesora? preguntas sobre fechas de exámenes, deberes…

Esto lleva, por otra parte, a hacer que los niños no asuman sus responsabilidades y a una hiperprotección de los niños. Tal y como afirma la psicóloga Silvia Álava: «la responsabilidad de lo que pasa en el colegio es del niño, que es quien debe saber cuáles son sus deberes, qué día son las excursiones, o cuándo tiene que llevar la flauta o el bocadillo»«Al final, con estos grupos de WhatsApp estamos haciendo niños especialmente cómodos, e impidiendo que aprendan a asumir las responsabilidades que les corresponden según su edad».

También es frecuente utilizar estos grupos como canal para emitir juicios de valor sobre el personal del centro educativo. Llegando en ocasiones a verdaderos linchamientos virtuales. Según el sindicato de profesores ANPE se ha detectado un aumento de las quejas de los docentes de acoso por vía informática (lo que incluye WhatsApp) de entre un 1 y un 2% en los últimos años.

 Sean profesores o no, utilizar el chat para atacar, discutir o agredir verbalmente a otro integrante es algo que, a juicio del policía Pere Cervantes, coautor junto con Oliver Tauste del libro «Tranki pap@s», no se debería hacer jamás «primero, porque podría ser constitutivo de delito, y segundo, porque el cara a cara todavía suele funcionar».

Ante estas situaciones muchos padres acaban optando por abandonar el grupo. Pero antes de llegar a estos extremos sería conveniente un uso responsable del mismo. Como padres y madres de nativos digitales es fundamental conocer el medio y dar ejemplo de buen uso.

Recomendaciones básicas:

1) No debemos añadir participantes a un grupo sin consultarles primero. Hay personas que por distintas motivaciones pueden no querer estar en grupos de WhatsApp sobre este u otros temas. Y constituye un delito contra la protección de datos incluir datos de una persona sin su consentimiento.