Por fin ha llegado el verano y con el también el fin de curso.  Para la mayoría de los niños con el verano arranca la recompensa al esfuerzo de todo el año, y es el momento para desconectar y hacer cosas diferentes de forma relajada y sin exigencias.  Para otros, sin embargo, las vacaciones no tienen el cariz del descanso, sino que simplemente son un escape al sufrimiento por el bullying que han estado padeciendo a lo largo de todo el curso escolar.

A pesar del alivio que inicialmente pueda sentir el niño, paradójicamente, el bullying no coge vacaciones muchas veces, sino que permanece activo en forma de ciberbullying.

El ciberbullying puede tomar el relevo durante el verano

El niño que padece bullying puede verlo cambiado durante el periodo estival, a su modalidad de ciberacoso, en los casos en los que este no se presentaba, o verlo potenciado en intensidad, si ya era víctima.

¿Cómo pueden controlarlo los padres? Los padres no deben bajar la guardia y mantenerse atentos al estado anímico de su hijo.  Si lo notan triste o angustiado y tendente a encerrarse en su cuarto, podría estar siendo víctima del ciberbullying.

Estos son las fuentes potenciales más frecuentes de ciberacoso:

-Redes sociales

De entre ellas, Instagram es la más peligrosa y mayor fuente de acoso escolar.  Si su hijo tiene cuenta, revísala para asegurarte.  Importante:  ¿tiene edad para abrirse una cuenta?  Recuerde que la edad permitida legalmente son los 16 años.

Debemos estar atentos a su conducta:  si vemos que comprueba mucho su teléfono podría estar revisando la llegada de nuevos mensajes de acoso a través de las redes sociales o de WhatsApp

WhatsApp

La edad media de adquisición de un teléfono móvil propio son los 8 años, y uno de los principales incentivos para tenerlo es, precisamente, el poder “textear” con sus amigos.  Revise si su Smartphone tiene demasiadas notificaciones o qué canales tiene abiertos en su WhatsApp.  Recuerde que, a través de los grupos, es muy fácil aumentar el daño del acoso ya que la información puede llegar a un gran número de personas e incluso hacer virales algunos mensajes o imágenes sensibles.

El ciberbullying también tiene lugar en los vídeojuegos: el contacto con extraños propicia un acoso anónimo y en ocasiones de carácter sexual que puede incomodar y asustar al niño

Videojuegos

Hoy son una de las mayores fuentes de diversión para los niños.  Paradójicamente, pueden tener una intensa vida social a través de estos:  aunque crea que está en su habitación solo jugando, el ha podido “quedar” con tres o cuatro amigos.  Para ellos es, de hecho, una de las formas más fáciles para asegurarse contacto social (aunque sea virtual).  Sin embargo, los videojuegos no son inocuos y permiten también el contacto con extraños.  Es en estos últimos casos cuando se produce más a menudo el ciberbullying, generando situaciones incómodas para el niño y que lo pueden llegar a asustar.  Lo que se conoce como “acoso anónimo” puede generar una gran inseguridad en ellos también.