Utilizar nuestros datos en procesos electorales no es algo nuevo. Ya en el siglo XIX se realizaban encuestas, y a día de hoy no se entiende una campaña electoral sin realizar encuestas. De la misma manera, las consultoras se dedican a conocer las inquietudes de los votantes a través de grupos de opinión u otras fuentes.

Pero si existe una gran fuente de datos esa es Internet y en concreto las redes sociales.  Lo que llamamos big data, una técnica que «consiste en aglutinar información de los millones de usuarios para poder segmentarlos atendiendo a los niveles socioeconómicos, culturales…Para ello se recogen indicadores visibles, como las interacciones con las páginas de partidos o candidatos; y los invisibles, que vienen a ser su manera de navegar y sus hábitos, como consultar unos medios de comunicación en lugar de otros»

De tal forma cada vez que damos un clic en una pagina eso queda registrado y ofrece una importante información sobre nuestros gustos, preocupaciones, opiniones…Y a través de esto pueden enmarcarnos dentro de unos perfiles u otros. Es así como el mensaje político que recibimos en la red  se construye en base a nuestros datos y es muy acorde a nuestra inquietudes y preocupaciones.

La Ley de Protección de Datos Personales  permite a los partidos políticos una recopilación moderada de datos personales relativos a las opiniones de los ciudadanos. Como recoge el articulo 58 bis:

» Utilización de medios tecnológicos y datos personales en las actividades electorales.

  1. La recopilación de datos personales relativos a las opiniones políticas de las personas que lleven a cabo los partidos políticos en el marco de sus actividades electorales se encontrará amparada en el interés público únicamente cuando se ofrezcan garantías adecuadas.
  2. Los partidos políticos, coaliciones y agrupaciones electorales podrán utilizar datos personales obtenidos en páginas web y otras fuentes de acceso público para la realización de actividades políticas durante el periodo electoral.
  3. El envío de propaganda electoral por medios electrónicos o sistemas de mensajería y la contratación de propaganda electoral en redes sociales o medios equivalentes no tendrán la consideración de actividad o comunicación comercial.
  4. Las actividades divulgativas anteriormente referidas identificarán de modo destacado su naturaleza electoral.
  5. Se facilitará al destinatario un modo sencillo y gratuito de ejercicio del derecho de oposición.»

Seguro que viene a la mente el caso de Estados Unidos con la campaña de Donald Trump y como se hizo uso de fake news para convencer a los votantes indecisos mediante la publicación de bulos sobre sus adversarios.

Esta practica en España también se está haciendo habitual y no es raro ver como los candidatos de los diferentes partidos políticos nos ofrecen datos falsos. Es nuestra función verificar las informaciones que recibimos y tomar la decisión más adecuada.

Y recuerda siempre: Si el producto es gratis tu eres el producto.